Saluton, María. Aquí te dejo la cuarta y última entrega de este "curso acelerado de esperantismo para galleguiñas".
Al contrario de los otros 3 envíos, este es una especie de "cajón de sastre", donde recogeré muchas cosas diferentes. Es muy probable que ya conozcas algunas o muchas de estas cosas. No importa. Más vale que sobre. (No recojo las que ya te he explicado en alguna ocasión: krokodili, kabei, volapukaĵo, diccionario PIV, etc).
- LA INTERNA IDEO: es la idea que predicaba constantemente Zamenhof de que el esperanto debe usarse para ayudar a la paz y a la convivencia entre los pueblos del mundo. El himno del esperanto, La Espero, cuya letra es un poema de Zamenhof, recoge perfectamente esta idea.
- LA FINA VENKO: es la idea de que el esperanto al final vencerá. El finvenkismo es una postura que hace que sus partidarios traten de divulgar el esperanto siempre que sea posible en los distintos foros sociales. Frente al finvenkismo está el raŭmismo cuyos partidarios no ponen especial interés en divulgar el esperanto, sino que suelen limitarse a usarlo en su vida diaria, como diciéndole al resto del mundo: "Yo disfruto del esperanto; si vosotros no lo queréis, pues muy bien: apañaos como mejor veáis".
- SAMIDEANO (sam/ide/an/o): algo así como "miembro de la misma idea". Es la forma normal en que los esperantistas se dirigen unos a otros: saluton, kara samideano!
- DENASKULOJ: es el nombre que reciben las personas que tienen el esperanto como lengua materna. Su número oscila entre 1000 y 1500. Es el típico caso de padre brasileño y madre polaca que se conocen en un kongreso, contraen matrimonio y en casa se usa el esperanto como lengua familiar.
- ETERNA KOMENCANTO: son aquellas personas que han empezado muchas veces a estudiar esperanto, pero que, por una u otra razón, lo dejan aparcado y lo vuelven a retomar una y otra vez, pero que nunca avanzan. También se les llama Bonantaguloj, Kielvifartasuloj, etc, haciendo referencia a las pocas palabras que conocen.
- GUFUJO. Gufo significa "búho". Si se le añade el sufijo "uj" nos da una palabra intraducible. Sería algo así como el árbol, el territorio o el receptor de búhos, símbolos de la sabiduría nocturna. Gufujo hace referencia al lugar donde, en los kongresos, al final de la jornada, se reúnen los amantes de la noche para tomar un café (kafumi) y charlar sobre los temas que "preocupan" al esperantismo: el uso del akuzativo, leer un poema de Marjorie Boulton o criticar a los de la Civito. Me extraña que no se haya creado ya un Interreta Gufujo en internet.
(Undécimo Mandamiento: Aprende esperanto)
Una vez vistos estos términos puramente sociológicos, analizo ahora algunos aspectos puramente lingüísticos que son objeto de frecuentes debates dentro del esperantismo.(Ojo: también desde fuera de Esperantujo se analizan estos aspectos).
- "EL ESPERANTO NO ES UNA LENGUA TAN FÁCIL". Es cierto. No es tan fácil. Es verdad que, dejando aparte al Toki Pona y a algunas lenguas primitivas, el esperanto es la lengua más fácil del mundo. Vale. Pero no es tan fácil. Téngase en cuenta que quien habla (o escribe) en esperanto, a la vez que va hablando va haciendo un análisis morfológico y sintáctico de todo lo que va diciendo. Ahí es nada. Y es cierto que no tiene excepciones y que el sistema de afijos te ahorra un 80% de vocabulario. Sí. Pero el sistema de afijos puede combinase de tal forma que puede crear un "árbol" de dimensiones ilimitadas. Que se dice pronto.
Y además, Zamenhof creó algo más que una lengua sencilla. Creó una lengua muy precisa. Y para ello incluyó tres "dificultades", que se las pudo haber ahorrado, pero que decidió que tenían que estar. Porque sin ellas el esperanto no sería probablemente una creación tan sólida:
1- El akuzativo, con sus distintas funciones (marcar el objeto directo; marcar lo que NO es el sujeto; indicar movimiento): mi trinkas kafoN; li dormis tri horojN; ili iras hejmeN.
2.- La necesidad de distinguir si un verbo es o no es transitivo: Mi promenas tra la parko frente a mi promenIGas la hundoN tra la parko.
3.- El completísimo sistema de participios. Este sistema ha sido muy criticado por los enemigos del esperanto. Pero es insuperable. Probablemente lo critican porque las lenguas "naturales" no pueden ni soñar con algo así. Veamos estos participios:
- Los hay activos y pasivos. Porque, por ejemplo, no es igual "habiendo leído" (leginte) que "habiendo sido leído" (legite). Porque por más que casi todas las lenguas usen el mismo participio pasado (por ejemplo, en castellano: "leído") para lo activo y lo pasivo, lo cierto es que son cosas distintas. ¿O acaso es lo mismo "he comido" que "he sido comido"?
- Dentro de cada uno de esos 2 bloques (activo/pasivo) los hay de presente, de pasado y de futuro. ¿Acaso es ilógico esto?
- Y cada una de las palabras resultantes puede usarse, a su vez, como sustantivo, adjetivo, adverbio e incluso verbo. ¿Hay quien dé más? No.
- EL ESPERANTO NO ES UNA LENGUA PERFECTA. Desde luego que no. Basta como ejemplo que la palabra kolego puede significar tanto ""colega" como "cuello grande". Por tanto, no hay perfección lógica absoluta. Es cierto que esto puede salvarse mediante el uso de signos que separen la raíz de los afijos (koleg/o; kol/eg/o). Pero alcanzar la perfección no era tampoco el objetivo de Zamenhof. Para hacer una lengua "perfecta" (suponiendo que nos pusiéramos de acuerdo para definir qué es la "perfección") habría hecho falta una lengua mucho más difícil, algo parecido al Volapük (que, pese a su derroche de detalles, es seguramente menos "perfecto" que el esperanto): más vocales, más consonantes, más raíces, más casos gramaticales, más tiempos verbales, más afijos, etc, etc. Lo que desde luego está claro es que, en el equilibrio entre economía de recursos y eficacia, el esperanto es insuperable.
Amiga María, te planteo 3 aspectos de la lengua muy discutidos en el esperantismo, prueba de que el esperanto no es perfecto ni "a gusto de todos":
- El "no uso" del pronombre CI. A petición de varios amigos suyos, Zamenhof incluyó el pronombre ci (=tú) para el singular de la segunda persona. A Zamenhof nunca le convenció del todo, porque prefería usar vi como se hace con el you en inglés, es decir, para toda la segunda persona: tú, usted, vosotros, ustedes. Ci se puede usar, porque está en todos los diccionarios. Pero casi nadie lo usa, salvo que haya que marcar claramente que se trata de "tú" y no de "vosotros". Alguna gente lo usa para dirigirse a su mascota; aparece en algún que otro texto con un sentido muy familiar. Y es muy útil para las traducciones de otras lenguas donde sí hay singular de segunda persona. Pero ya está. Personalmente, a mí me parece buena idea usarlo si hace falta. Pero la verdad es que siempre suena "raro".
- El doble sistema para nombrar a los países. Basándose en el sistema que utilizaban algunas lenguas europeas, y en un tiempo en que la mitad del mundo era colonia de los imperios de la época, Zamenhof estableció (más tarde se arrepintió de haberlo hecho) un doble sistema: Uno para los países "viejos" (cuyos habitantes eran personas que pertenecían a etnias apenas mezcladas), y otro para los países "nuevos"(cuyos habitantes eran una mezcla de etnias venidas de muchas partes) . Y así:
- Ejemplo de país viejo: hungaro sería un húngaro. Hungarujo sería el país de los húngaros. Como ves, el nombre del país derivaría del nombre de la etnia principal que lo habita.
- Ejemplo de país nuevo: Brazilo sería "Brasil". Brazilano sería un brasileño. Aquí el nombre del habitante deriva del nombre del país.(Como sabes, el afijo -an es la norma general en la lengua para estas cosas).
El doble sistema no convencía al esperantismo. Y poco a poco se ha ido transformando. Hungría se dice ahora Hungario. La forma Hungarujo es una forma arcaica que se usa cuando se quiere significar "lugar imaginario o emocional donde habitan/habitaban los húngaros"(que puede ser, de hecho, en cualquier parte del mundo). Pero el país, en términos jurídico-políticos, se llama ahora Hungario, y sus habitantes deberían llamarse hungariANoj (a muchos les cuesta todavía aceptar esto). Evidentemente, en Hungario habitan no sólo hungaroj sino también gentes de otras razas (germanoj, bulgaroj, etc); pero son gentes que, jurídicamente, han de llamarse hungarianoj.
Lo dejo aquí, porque el tema da para un libro.
- El “IĈISMO” y el problema del género. El tema del género es complicado en todas las lenguas. Zamenhof decidió que todas las raíces iban a ser "neutras", tanto gramaticalmente como en su significado. Así kato sería un gato, sin especificar sexo. Decidió introducir el sufijo -in para nombrar al equivalente femenino: katino sería gata. Pero en una postura minimalista de ahorro de recursos, decidió no incluir afijo para el masculino. De forma, que, por defecto, la propia raíz kato marcaría el masculino. Si acaso hiciera falta especificar claramente que era "macho" se diría virkato. El sistema no es injusto. Y ciertamente es muy sencillo y práctico. Pero no es simétrico.
Zamenhof fue un adelantado para muchas cosas. Por ejemplo, el prefijo ge- para indicar la presencia de ambos sexos: gekatoj, geamikoj, gesinjoroj, etc.(Hay que decir aquí que cada vez es más frecuente que ge- se use también para marcar el neutro de las cosas, incluso en singular). Y la comunidad de hablantes ha decidido, con el paso del tiempo, que palabras como homo, besto e infano sean necesariamente neutras, sin posibilidad de forma femenina (ni masculina). Pero la asimetría en el tratamiento del género fue una solución discutible.
Hace unos 30 años, el gran escritor de la Ibera Skolo Jorge Camacho planteó introducir un sufijo específico para el masculino: iĉ. Lo sacó de sufijos ya existentes, extrapolando la dicotomía de los sufijos ĉj y nj que, como sabes, se usan para indicar el diminutivo cariñoso al dirigirte a varones y mujeres (aunque también vale para animales). Por ejemplo, paĉjo es “papá” y panjo sería “mamá”. Pues bien, la ĉ de paĉjo le pareció una buena base para su sufijo iĉ. En base al iĉismo, la cosa quedaría así: kato tendría siempre sólo un valor neutro, katino sería femenino y katiĉo sería masculino. Reitero aquí el cada vez más frecuente uso de ge- para indicar el neutro de cosas. Probablemente esa sea la solución definitiva más aceptada.
Además, hay que decir que a raíz de toda la discusión sobre el asunto del género algunos proponen -desde hace también ya varias décadas- introducir un nuevo pronombre neutro para cuando no se quiera denotar si se trata de hombre o mujer, evitando usar li o ŝi cuando no se quiera determinar el sexo. Se trata del pronombre ri, generando la corriente del riismo. El riismo tiene una fuerza apreciable a día de hoy, sobre todo entre los más jóvenes. Añado aquí que el propio Zamenhof ya dijo que se puede usar ĝi para estos casos. Hay que ser prudentes. En el esperanto no hay problema para introducir nuevas palabras y sinónimos. Pero tocar la gramática del Fundamento es peligroso. Mi opinión es que ni el iĉismo ni el riismo serán aceptados por la Akademio, pero podrán usarse sin problema en el uso diario por quienes así lo deseen.
Aquí lo dejo. Te envío un vídeo de una estupenda canción, cuyo título es el de uno de los asuntos que te he comentado. Se llama La fina venk' . Ya sabes que el esperanto permite en la poesía la elisión (eliminación y sustitución por un apóstrofo) de la última letra de los sustantivos y del artículo. Sólo un poeta como Zamenhof pudo haber incluido este detalle en la lengua.
Un saludo.